En el transporte, un engaño digital puede terminar en una carga robada, un vehículo desviado o un conductor en peligro. En una región de frontera y corredores de carga como Norte de Santander, la información de rutas y horarios vale oro para el delincuente.
Toque cada tema para abrirlo.
Anuncios en grupos de WhatsApp o Facebook con fletes bien pagados. El supuesto generador de carga pide un anticipo para "póliza", "cargue" o "manifiesto", o cita al conductor en un lugar para robar el vehículo o la mercancía.
Las plataformas de rastreo con usuario y clave débiles o compartidas permiten que un tercero vea dónde está el vehículo, cuándo se detiene y qué ruta sigue.
SMS y correos que informan un "comparendo pendiente" o un "embargo" y traen un enlace para pagar. La página imita al SIMIT o al tránsito y roba los datos de la tarjeta.
Mensajes de supuestas transportadoras o de la "aduana" diciendo que un paquete está retenido y que hay que pagar un valor para liberarlo. También ocurre al revés: falsos clientes que piden envíos contra entrega con datos inventados.
El WhatsApp de un conductor o despachador robado sirve para pedir dinero a la empresa o a clientes, o para cambiar instrucciones de entrega.
Fotos del camión cargado, de la placa, del lugar de descanso o de la ruta que se va a tomar. Todo eso lo ven también quienes planean robos.
Marque lo que ya hace. Nada se guarda ni se envía: es solo para usted.
Capacitamos a conductores, despachadores y personal administrativo de empresas de transporte y logística, con casos reales de la región.