Las entidades públicas guardan datos de miles de ciudadanos y prestan servicios que no pueden detenerse. Además, su nombre y su imagen son usados por delincuentes para engañar a la comunidad con trámites, subsidios y cobros falsos.
Toque cada tema para abrirlo.
Perfiles falsos en redes, números de WhatsApp y páginas web que imitan a la alcaldía o a la entidad para ofrecer subsidios, empleos, viviendas o "agilizar trámites" a cambio de dinero.
Mensajes que imitan a entes de control, al SECOP, a la DIAN, a bancos o a otras entidades, con adjuntos maliciosos o enlaces para robar credenciales institucionales.
La rotación de contratistas y los empalmes de gobierno dejan cuentas activas de personas que ya no están, claves compartidas, redes sociales administradas desde correos personales e información en computadores o memorias personales.
La transparencia obliga a publicar información pública, pero no autoriza a exponer datos personales: cédulas, direcciones, teléfonos, condición de víctima, datos de salud o de menores en listados de beneficiarios.
Un ataque a los sistemas puede detener el recaudo, la atención al ciudadano, la contratación y los pagos. En Colombia varios ataques han paralizado entidades durante semanas.
Las JAC manejan listados de afiliados, recursos y cuentas en redes. Sus líderes son blanco de suplantación y, en algunos territorios, de amenazas que empiezan con la exposición de su información en redes.
Marque lo que ya hace. Nada se guarda ni se envía: es solo para usted.
Capacitamos a funcionarios, contratistas y concejales, y acompañamos a entidades y juntas en buenas prácticas de seguridad digital y protección de datos.