Los estafadores buscan a las personas mayores porque son amables, confían y suelen tener sus ahorros o su pensión en el banco. Esta guía está escrita para leerla en familia: con calma, con ejemplos y con reglas fáciles de recordar.
Toque cada tema para abrirlo.
Llaman llorando o angustiados diciendo que son un nieto, un hijo o un sobrino: que tuvo un accidente, que está detenido o que chocó y necesita plata ya. A veces pasa "un policía" o "un abogado" para darle seriedad.
El truco es asustar para que usted no piense. Casi siempre piden que no le cuente a nadie más de la familia.
Le llaman "del banco" o "de la oficina de fraudes" diciendo que hay un movimiento extraño en su cuenta. Para "protegerla" le piden la clave, el código que le llegó por mensaje o que instale una aplicación en el celular.
Mensajes o llamadas que dicen que usted ganó un premio, que tiene un subsidio o un bono pendiente, que debe "actualizar datos" de su pensión o que su EPS le va a suspender el servicio. Para recibirlo le piden pagar un trámite o dar sus datos.
Hoy basta un audio corto de una persona (por ejemplo, de un video en Facebook) para imitar su voz. Los delincuentes pueden mandarle una nota de voz que suena igualita a su hijo pidiendo ayuda.
Le escriben diciendo que le llegó un código "por error" y que se lo reenvíe. Si lo hace, se roban su WhatsApp y empiezan a pedirle plata prestada a toda su familia haciéndose pasar por usted.
Personas "amables" que se ofrecen a ayudar en el cajero cuando la tarjeta se traba, o que distraen para ver la clave y cambiar la tarjeta.
Personas que conocen por Facebook o WhatsApp, muy cariñosas, que después de semanas de conversación empiezan a pedir dinero para un pasaje, una emergencia médica o para "sacar un paquete de la aduana".
Marque lo que ya hace. Nada se guarda ni se envía: es solo para usted.
Llevamos esta charla a centros día, grupos de adulto mayor, parroquias, cajas de compensación y juntas de acción comunal. Lenguaje sencillo y dramatizaciones de llamadas reales.